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David y Goliat

por Terrie.

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David mató a Goliat usando solo una honda y su fe.

A continuación en nuestra serie de artículos sobre jóvenes que cambiaron el mundo, hablaremos acerca de David y Goliat. Saúl era el rey del pueblo de Dios y tenía un gran problema, literalmente. Su gigante problema era un enorme Filisteo llamado Goliat. Todos le temían. Goliat, de acuerdo con la Biblia, medía seis codos y una cuarta que equivale a 9 pies y 9 pulgadas. ¡Ese era un oponente temible! En esos días, había un pueblo de raza llamada anaceos que eran muy altos. La mayoría de ellos fueron destruidos cuando Josué y su pueblo conquistaron Canaán, pero aún quedaban algunos en la ciudad e Goliat, y Saúl era el desafortunado rey que tenía molestos a esos Filisteos.

Una manera en que se luchaban batallas en ese tiempo era que cada ejército escogía a un campeón. Los campeones pelearían entre ellos, uno a uno, para decidir quién ganaría la batalla. Claro, los Filisteos eligieron a Goliat, y ninguno del ejército de Saúl quería salir a luchar contra él.

Mientras este gran y valiente ejército estaba asustado y trataba de no tener que defender al ejército de Dios, un adolescente llamado David se presentó para traerles el almuerzo a sus hermanos. Era el que llevaba la armadura del rey, pero a veces se le permitía ir a casa, algo que los soldados no podían hacer. Cuando llegó, encontró a todo el ejército en una discusión sobre tener que pelar contra Goliat. Goliat había estado mofándose de ellos por cuarenta días, retándolos a elegir a un campeón, diciéndole a su pueblo que serían sus sirvientes si ellos ganaban (pero claro, estaba seguro de que ellos no ganarían). Además, viendo cuánto tardaban en encontrar a alguien dispuesto a luchar con Goliat, elevó aún más su confianza. Goliat era un gigante arrogante y estaba siéndolo aún más.

Saúl empezó a desesperarse un poco. Prometió que quien quiera que luchara contra Goliat, recibiría grandes riquezas, se casaría con su hija e incluso eximiría a su familia de pagar impuestos. Aún con estas promesas, nadie se atrevió.

David estaba hablando con sus hermanos cuando Goliat se presentó y emitió su desafío una vez más. Ahora David se enojó. Preguntó quién se creía Goliat que era, tratando de derrotar al ejército de Dios.

Sus hermanos mayores se enojaron con David, diciendo que su hermano menor debería volver a casa y cuidar a las ovejas en lugar de estar corriendo por ahí buscando ver a los ejércitos. Pero David tenía mayores planes que sólo ver al ejército. Si nadie más pelearía contra Goliat, él, un adolescente y un pastor, tendría que hacerlo él mismo.

Por supuesto, los hermanos de David se enojaron mucho por esto, recordándole que era sólo un niño y en cambio, Goliat era un experimentado guerrero. Pero David argumentó que tenía por lo menos algo de experiencia. Una vez, mientras cuidaba a sus ovejas, un león y un oso llegaron y atraparon a una oveja. David rescató a la oveja y cuando el león y el oso atacaron, los mató. David les dijo que haría con el Filisteo exactamente lo mismo que hizo con el león y el oso, porque Goliat estaba desafiando al ejército de Dios (y por lo tanto también a Dios.) Dijo que Dios lo protegería ahora de la misma manera que lo protegió contra el oso y el león.

Saúl le dijo a David que vaya y lo intente. ¿Qué otra opción tenía, además? Ningún otro estaba dispuesto a hacerlo. El rey le dio a David su propia armadura para que la usara, y también le colocó un casco de bronce y lo revistió con una coraza. Pero David protestó diciendo que nunca había usado estas cosas antes. Prefería las armas con las que había experimentado, así que se quitó la armadura y dejó la espada; en su lugar, tomó cinco piedras lisas y las guardó en su bolsa. Tomó su vara y estuvo listo para salir. Como pastor, usaba una vara, la cual los pastores usan para mantener alejados a los animales de sus ovejas. Aún así, a la mayoría le parecía una descabellada idea ir tras un soldado gigante con una vara de pastor y unas cuantas piedras.

Cuando Goliat vio que un jovencito había sido enviado para pelear contra él, dio una carcajada. Empezó a burlarse de David e incluso de su Dios. David no se dejó afectar por la burla. Sabía quién era. Confiaba en sus habilidades y confiaba en Dios. Y respondió:

“45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

 

46 Jehová te entregará hoy en mis manos, y yo te mataré y te cortaré la cabeza; y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel.

47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”. (1 Samuel 17).

David no tenía miedo porque sabía que Dios estaba de su lado y que Goliat quien había ofendido a Dios, no podría pedir Su ayuda. Por lo tanto David con firmeza se acercó a Goliat y lo mató con la primera piedra, lo que atemorizó tanto a los Filisteos que huyeron.

¿Qué hizo tan valiente a David? Tenía confianza porque se había preparado para este momento, aunque no sabía que llegaría, aprendiendo a usar bien su honda. También se había preparado desarrollando una poderosa fe en Dios. De seguro se había tomado el tiempo para aprender que era un miembro de la iglesia de Dios y para desarrollar su testimonio al punto de que no tuviera dudas de que sería ayudado y protegido. Al final, no fue a la batalla por su gloria y su honor, estaba defendiendo a Dios ante la burla de alguien que odiaba al pueblo de Dios.

Tanto su preparación temporal como espiritual se unieron para ayudar a David a cambiar el mundo cuando era sólo un adolescente. Este momento lo volvería famoso, pero iba a aprender que ser famoso no era todo lo que pudo haber pensado ser. El siguiente artículo hablará sobre una de las más grandes historias de amistad en la historia del mundo; y más peligros para David.

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